mas su madre Rubalcaba,
mientras el rorro* mamaba,
su destino decidió:
”Te llamarás como yo,
“Rubalcaba” eriza el vello,
no hay apellido más bello,
el de tu padre es vulgar
-hay Pérez hasta cansar-,
y el mío tiene su sello”
* he dicho “rorro”, con z
Pasaron bastantes años,
hijo de Pérez corrió**
y en el PSOE militó
doctorándose en engaños.
Encadenó cuatro escaños,
promovió la LOGSE atroz,
fue ministro y portavoz,
el Gal le dejó “touché”,
mas recobró su caché
jugando al Freddo feroz***
** 10’9 segundos los 100 metros lisos, exactamente
*** (Por si no saben el juego
la cosa tiene un enredo
que divierte mucho a Alfredo,
escuchen bien, se lo ruego:
”Con capa de rojo fuego
Carmerucita paseaba
mientras Al Freddo acechaba…
…
… ¡mas frenaré mi oratoria
pues esta será otra historia!,
por ahora el relato acaba...)
Hijo de Pérez brillaba
mas su apellido materno
sufría baldón eterno
cada vez que alguien gritaba:
"¡Cuidado con Rubalcaba,
que, si monta una celada,
te la mete bien doblada
y, si te giras, la clava!"
-"¿Cómo el linaje se lava
tras de tanta puñalada?"
La solución, bien sencilla,
la encontró el Viceprimero
cuando humilló a Zapatero
tras leerle la cartilla:
“En el PSOE no hay rencilla,
este es nuestro firme credo,
haremos unas primarias
que no tengan secundarias****
y, para no daros miedo,
me llamaréis sólo “Alfredo”
****Esto va por Carme

