domingo, 24 de octubre de 2010

El amor es eterno (mientras dura)



Te querré toda tu vida, hasta que tu muerte nos separe” (Gulliver)


La cadena del matrimonio es tan pesada que se necesitan dos para llevarla, y a veces tres” (Alejandro Dumas hijo)


“¿Qué serían los hombres sin las mujeres? Escasos, caballero, muy escasos” (Mark Twain)


Las cataratas del Niágara son la segunda gran desilusión de la novia” (Oscar Wilde)


Lo peor del matrimonio es la primera semana. Luego, ¡más te valdría no haber nacido!”(Anónimo)


He tenido mala suerte con mis dos esposas. La primera me abandonó y la segunda, no” (Patrick Murray)


"Mi vida es una balsa de aceite, moteada de gotas de vinagre" (Gulliver)


Cuando un hombre te roba la esposa, no hay mejor venganza que dejar que se la quede” (Sacha Guitry)


Mi esposa y yo llevamos 47 años casados y ni una sola vez hemos tenido una discusión lo bastante grave como para pensar en el divorcio; en el asesinato sí, pero en el divorcio jamás” (Jack Benny)


Mi mujer era básicamente inmadura. Yo estaba en casa en la bañera y ella entraba y me hundía los barcos” (Woody Allen)


Nota aclaratoria.- El título de esta entrada procede de la canción "Déjala" del compositor dominicano Rafael Solano en la versión grabada por el conocido cantante de bachatas Víctor Víctor.

"El amor es eterno

mientras dura

Y tú mirando la luna"

No he conseguido acceder a ninguna versión de la canción. En su lugar, y como conjuro del desamor, les ofrezco un par de hermosas bachatas de este cantante dominicano.







viernes, 15 de octubre de 2010

El fútbol tiene razones...


A veces conviene desengrasar las neuronas. Nada mejor para ello que un poco de humor inteligente.
Les ofrezco una pequeña maravilla fruto del soberbio talento de los Monty Python, que osaron enfrentar sobre el verde tapete de un campo de fútbol a la flor y nata de la filosofía griega y alemana. El resultado, indescriptible

domingo, 26 de septiembre de 2010

Pícaros del Nuevo Mundo

El Oeste es un enorme mercado lleno de posibilidades de negocio”, debieron pensar sin duda nuestros modernos pícaros, Jeff Peters y Andy Tucker. Y a su exploración y conveniente explotación se dedicaron ambos con notable éxito.
Sus armas: la imaginación y un elaborado código moral en el que la estafa ocupaba lugar preferente.
Decía Jeff Peters al respecto:
Espero retirarme algún día de los negocios y cuando lo haga confío en que nadie sea capaz de sostener que yo he recibido jamás un solo dólar de nadie sin darle en cambio un quid pro rata. He procurado siempre dejar a mis clientes algo que puedan al menos guardar en su álbum o en el espacio comprendido entre su reloj de péndulo y la pared trasera de su cuarto de trabajo”.
Kentucky, Illinois, Carolina del Norte…, no hay Estado que se libre de las elaboradas técnicas de negocio que desarrollan este par de pícaros, cuya flexibilidad moral tiene, sin embargo, límites que deben respetarse:
Hay dos géneros de ilicitud-dijo Jeff Peters- que debieran ser reprimidos por la ley. Me refiero a la especulación al estilo de Wall Street y al robo.
Todo el mundo concordará unánimemente contigo respecto, al menos, a una de esas ilicitudes –respondió Tucker riendo-
Pues el robo debe ser extirpado también -insistió Jeff-


Peters y Tucker son fruto de la imaginación del gran escritor estadounidense William Sidney Porter, más conocido por su seudónimo de O.Henry, maestro del relato corto. Sus aventuras se incluyen dentro de un tomo de relatos denominado “The gentle grafter”, traducido al español como “El honrado tramposo”.

O.Henry vivió en el tránsito de los siglos XIX y XX, falleciendo en 1910. Los relatos que más fama le dieron son los agrupados bajo el nombre “Los 4 millones” (The Four Millions), que hace referencia al número de habitantes que tenía en aquella época la ciudad de Nueva York y los incluidos en la antología “Corazón del Oeste” (Heart of the West)

La vida de O.Henry tiene mucho de sorprendente. Tras ser acusado de desfalco, huyó a Honduras, país en el que vivió varios años y del que regresó voluntariamente, aceptando la cárcel a fin de poder estar cerca de su mujer gravemente enferma.

A O.Henry se debe el término “República bananera” (Banana Republic) empleado en su obra “Reyes y berzas” (Cabbages and Kings), al referirse a la República centroamericana de Anchuria (en realidad, Honduras)


Bandera de la República de Anchuria

At that time we had a treaty with about every foreign country except Belgium and that banana republic, Anchuria.”
(En esos tiempos teníamos tratados con casi todos los países extranjeros excepto Bélgica y esa república bananera, Anchuria)



Las narraciones de O.Henry son especialmente recordadas por sus finales, inesperados y sorprendentes. Quizá su relato más conocido sea “El Regalo de los Reyes Magos”, que constituye un espléndido ejemplo de esta técnica.

sábado, 3 de julio de 2010

Tango y bolero en "Boquitas pintadas"



Boquitas pintadas es seguramente una de las más logradas novelas de Manuel Puig (1932-1990), escritor argentino mundialmente conocido por El beso de la mujer araña llevada al cine en 1985 por Héctor Babenco y protagonizada por William Hurt -que obtuvo un Oscar por su interpretación- y el inolvidable Raúl Juliá).


Manuel Puig se adentra en el mundo de las novelitas de amor, de los folletines (en la misma fuente de la que beben las telenovelas y los culebrones), realizando una espléndida crónica sentimental de una sociedad provinciana y de un tiempo. Boquitas pintadas toma su título de un verso del tango "Rubias de Nueva York" de Le Pera y Gardel.

Deliciosas criaturas perfumadas,
quiero el beso de sus boquitas
pintadas.
Frágiles muñecas
del olvido
y del placer:
ríe su alegría
como un cascabel.




La novela se presenta como un "folletín en dieciséis entregas" que se agrupan en dos partes. Cada parte consta de 8 entregas y cada entrega está encabezada por un fragmento de un tango o de un bolero.

El juego de las canciones y sus letras permite al autor insertar el relato en su adecuado contexto narrativo, teniendo en cuenta los muy diferentes sentimientos expresados en el bolero (asociado al romanticismo, la nostalgia o el idilio) y en el tango
(asociado a la sensualidad, la traición, la violencia o el amor fatal).

La primera parte -Boquitas pintadas de rojo carmesí- incluye fragmentos de “Cuesta abajo”, de Le Pera/Gardel (...era para mí la vida entera); “Charlemos, de Luis Rubinstein; “Rubias de Nueva York”, de Le Pera/Gardel (... deliciosas criaturas perfumadas,/ quiero el beso de sus boquitas pintadas); “Tal vez será su voz", de Manzi/Demare (Las sombras que a la pista trajo el tango/ me obligan a evocar a mí también,/ bailemos que me duele estar pensando/ mientras brilla mi vestido de satén); nuevamente “Rubias de Nueva York”, de Le Pera/Gardel (... dan envidia a las estrellas,/ yo no sé vivir sin ellas); “Cuesta abajo” de Le Pera/Gardel (... una lágrima asomada yo no pude contener); “Arrabal amargo” de Le Pera/Gardel (... todo, todo se ilumina); y “Volver” de Le Pera/Gardel (Yo adivino el parpadeo/ de las luces que a lo lejos/ van marcando mi retorno./ Son las mismas que alumbraron/ con sus pálidos reflejos/ hondas horas de dolor).


La segunda parte -Boquitas azules, violáceas, negras- incluye fragmentos de “Cuesta abajo”, de Le Pera/Gardel (...si fui flojo, si fui ciego,/ sólo quiero que comprendas/ el valor que representa/ el coraje de querer); “Volvió una noche”, de Le Pera/Gardel (Sus ojos azules, muy grandes se abrieron,/mi pena inaudita pronto comprendieron/ y con una mueca de mujer vencida/ me dijo: "Es la vida". Y no la vi más), (Se fue en silencio, sin un reproche,/ había en su alma tanta ansiedad...); “Mi Buenos Aires querido”, de Le Pera/Gardel (...fue el centinela/ de mi promesa de amor); nuevamente “Volvió una noche”, de Le Pera/Gardel (... las horas que pasan ya no vuelven más); “Golondrinas”, de Le Pera/Gardel (... la golondrina un día su vuelo detendrá); “Azul”, de Agustín Lara (...azul, como una ojera de mujer,/ como un girón azul, azul de atardecer); y, finalmente, “Volver”, de Le Pera/Gardel (Sentir,/ que es un soplo la vida,/ que veinte años no es nada,/ que febril la mirada/ errante en la sombra/ te busca y te nombra).


Como dice Emir Rodríguez Monegal, Manuel Puig crea en Boquitas pintadas un habla y una escritura basadas en la radionovela, el tango y el folletín. “Los personajes piensan con letras de canciones populares y se emocionan, aman, odian, hasta matan, apoyados en unos versos que escribió algún letrista más o menos olvidado”.






Boquitas pintadas fue publicada en 1969 y llevada al cine en 1974 por Leopoldo Torre Nilsson.


miércoles, 16 de junio de 2010

De cómo el Brigadier Gerard se apoderó de Zaragoza


"Coronel Etienne Gerard -me dijo-, siempre he oído decir que usted es un oficial valeroso y emprendedor.
No me correspondía a mí confirmar semejantes informes y también habría sido una estupidez desmentirlos. No hice, pues, otra cosa que juntar mis tacones con un tintineo de espuelas y saludar:


- Es usted también un jinete excelente.

Admití que lo era.


- Y la mejor espada de las seis brigadas de caballería.


Massena era un hombre que llevaba fama de estar siempre informado con exactitud
"

Gerard, soldado valiente y fanfarrón que ha defendido la suerte de Napoleón por media Europa narra en su vejez sus aventuras. Estos relatos, que comenzaron a aparecer como serial en el Strand Magazine en 1895, se publicaron un año después en un volumen con el título de "The exploits of Brigadier Gerard" (que incluye ocho narraciones). Unos años después (1903) se editó un segundo volumen con el nombre de "The adventures of Gerard" (con otros ocho relatos). Existe un último relato titulado "The marriage of the Brigadier" que completa el total de diecisiete aventuras protagonizadas por Gerard.

Gerard viene a España como capitán primero de los Húsares de Conflans. En Zaragoza protagoniza una hazaña extraordinaria que decide narrar en sus memorias. Sus lectores seremos por tanto los primeros en escuchar esta historia "con excepción de dos o tres hombres y de un par de veintenas de mujeres".

La profunda impresión que produjo en toda Europa la dureza de los Sitios de Zaragoza perdura 100 años después en la descripción que Conan Doyle pone en boca del viejo Gerard:

"La enorme ciudad se hallaba ocupada por una horda numerosísima de españoles: soldados, campesinos, clérigos, animados todos del odio más feroz contra los franceses y de la más salvaje resolución de perecer antes que rendirse... Jamás hubo un sitio como aquél, porque lo corriente es que, cuando las fortificaciones caen en poder del sitiador, la ciudad se entrega, pero en Zaragoza la verdadera lucha sólo empezó cuando hubimos tomado las fortificaciones. Cada casa era un fuerte y cada calle un campo de batalla..."


Gerard se presenta voluntario a una difícil misión: penetrar en el interior de Zaragoza para acceder al "Convento de Nuestra Señora" (no está claro a qué convento zaragozano puede querer referirse. Seguramente a ninguno en particular) para volar un depósito de pólvora que se encuentra en una de las cámaras de la planta baja del convento.
Gerard entra en Zaragoza embutido en un sayal franciscano. Después de diversos azares, Gerard consigue volar el polvorín y logra la felicitación del Mariscal Lannes y el respeto de sus compañeros de regimiento.
Conan Doyle convierte la narración de la aventura en un puro pretexto para resaltar la altanería, el alto concepto de sí mismo y el valor desmedido e inconsciente de Gerard, que se presenta voluntario a la casi imposible misión para demostrar a los oficiales de su Regimiento, que le han recibido con indiferencia, quién es él. El bucle se cierra con el reconocimiento y la admiración de sus compañeros de armas.



No es es uno de los mejores relatos de Gerard. Por supuesto no resiste comparación posible con el titulado "De cómo Gerard mató el zorro". Sin embargo no deja de ser una curiosa e interesante visión de los Sitios de Zaragoza surgida de la genial pluma de Sir Arthur Conan Doyle.

lunes, 7 de junio de 2010

Todos los hombres matan lo que aman


Sábado, 25 de mayo de 1895: "Así, la sentencia de este Tribunal es que cada uno de vosotros sufra dos años de presidio, con trabajos forzados".

Oscar Wilde inicia una dura travesía por las cárceles inglesas (Pentonville, Wandsworth, Reading) que le dejó profundas marcas. La sensibilidad del preso C.3.3. (Wilde ocupaba la celda 3 del tercer rellano de la galería C) vibró como un diapasón al conocer el drama de Charles T. Woolridge, antiguo soldado de la Guardia Real de Caballería, condenado a muerte por haber matado a su mujer y ejecutado en la cárcel de Reading el 7 de julio de 1896.


Wilde compuso un estremecedor poema, "La balada de la cárcel de Reading", lleno de piedad y de esperanza en el amor de Cristo a los hombres. Conmueve su lectura en alguna de las buenas traducciones existentes, pero nada más impresionante que su lectura en inglés.

Como pequeña muestra, algunos fragmentos de la Balada

He did not wear his scarlet coat,
For blood and wine are red,
And blood and wine were on his hands
When they found him with the dead,
The poor dead woman whom he loved,
And murdered in her bed.

He walked amongst the Trial Men
In a suit of shabby grey;
A cricket cap was on his head,
And his step seemed light and gay;
But I never saw a man who looked
So wistfully at the day.

I never saw a man who looked
With such a wistful eye
Upon that little tent of blue
Which prisoners call the sky,
And at every drifting cloud that went
With sails of silver by.

I walked, with other souls in pain,
Within another ring,
And was wondering if the man had done
A great or little thing,
When a voice behind me whispered low,
"That fellows got to swing”

Yet each man kills the thing he loves
By each let this be heard,
Some do it with a bitter look,
Some with a flattering word,
The coward does it with a kiss,
The brave man with a sword!

Some kill their love when they are young,
And some when they are old;
Some strangle with the hands of Lust,
Some with the hands of Gold:
The kindest use a knife, because
The dead so soon grow cold.

Some love too little, some too long,
Some sell, and others buy;
Some do the deed with many tears,
And some without a sigh:
For each man kills the thing he loves,
Yet each man does not die.


In Reading gaol by Reading town
There is a pit of shame,
And in it lies a wretched man
Eaten by teeth of flame,
In a burning winding-sheet he lies,
And his grave has got no name.

And there, till Christ call forth the dead,
In silence let him lie:
No need to waste the foolish tear,
Or heave the windy sigh:
The man had killed the thing he loved,
And so he had to die.

And all men kill the thing they love,
By all let this be heard,
Some do it with a bitter look,
Some with a flattering word,
The coward does it with a kiss,
The brave man with a sword!

C. 3. 3.



Nos despedimos con el fragmento de la Balada que se usó como epitafio en la tumba de Wilde


"And alien tears will fill for him
Pity's long-broken urn,
For his mourners be outcast men,
And outcasts always mourn."

(y lágrimas extrañas llenarán para él
esa urna de piedad tanto tiempo destrozada.
Quienes por él están desconsolados serán parias
y los parias jamás hallan consuelo)
Traducción de E. Caracciolo

martes, 1 de junio de 2010

Glaciares del sur de Europa

Por los dominios de Russell

Pincha en las fotos para verlas en grande

Roca, nieve y cielo azul. El sueño de todo montañero



El glaciar nos espera.


La subida se endurece


Un mar de nieve nos recibe. De él emerge un enorme islote rocoso


Una trepada, y ya estamos



Desde la cumbre el glaciar se ve de otra manera


Glaciares colgados en la cara norte


La inmensidad de la montaña pirenaica lo empequeñece todo. Busca el Refugio en la foto.



El Conde Russell amó tanto esta montaña que pasaba largas temporadas en unas cuevas que mandó excavar cerca de la cumbre. El macizo es conocido por los franceses como Vignemale y por los españoles como Viñamala o Comachibosa.