Juan Pérez-Zúñiga (1860-1938), abogado y periodista madrileño, fue un excepcional y fecundo humorista dotado de una singular habilidad para la sátira. Colaboró en más de un centenar de revistas y diarios españoles, entre los que cabe destacar ABC, Blanco y Negro, El Liberal, Heraldo de Madrid, Nuevo Mundo, o La Esfera. En muchas de sus obras contó con la colaboración gráfica de Xaudaró y Garrido.
De su abundante producción destacan sus obras teatrales y las poesías, cuyo número puede situarse por encima de las 15.000.
Este verano he tenido la fortuna de acceder a un ejemplar de las obras completas de Pérez-Zúñiga (vol. XVII "Pizcas y miajas"), editadas en los años 20 del siglo pasado por la editorial Renacimiento y debo confesarles que he disfrutado como un camello.
Por ejemplo he descubierto quién es el autor de esa famosa coplilla que todos hemos cantado alguna vez:
"Hay cierta institutriz en Castellón
que tiene la nariz como un melón;
y hay otra institutriz en Ciudad Real
que tiene la nariz como un cirial.
No hay dos institutrices
que tengan de igual forma las narices"
Hay otra parecida que nos dice que:
que tiene la nariz como un melón;
y hay otra institutriz en Ciudad Real
que tiene la nariz como un cirial.
No hay dos institutrices
que tengan de igual forma las narices"
Hay otra parecida que nos dice que:
"Un obispo los lunes a las tres
se mordía las plantas de los pies
y un duque los domingos por la noche
lamía los cristales de su coche.
Hay hombres que parecen muy formales
y tienen unos gustos especiales"
se mordía las plantas de los pies
y un duque los domingos por la noche
lamía los cristales de su coche.
Hay hombres que parecen muy formales
y tienen unos gustos especiales"
Algunos epigramas son deliciosos. Valga el ejemplo de la siguiente "Cuenta cabal"
"- Mi pueblo vale cien veces
más que el tuyo, fanfarrón.
- No sé cuál es, pero niego
que valga más.
- Sí señor.
- ¿Más que Pozuelo cien veces
va a valer el tuyo? ¡No!
- Es que el mío es Ciempozuelos.
- ¡Entonces ... tienes razón!"
"- Mi pueblo vale cien veces
más que el tuyo, fanfarrón.
- No sé cuál es, pero niego
que valga más.
- Sí señor.
- ¿Más que Pozuelo cien veces
va a valer el tuyo? ¡No!
- Es que el mío es Ciempozuelos.
- ¡Entonces ... tienes razón!"
¿Les apetece algún juego de palabras?
"Frente al comedor modesto
de mi casa se ha propuesto
Pablo Mira vender lomo
y en su mismo puesto puesto
mira Mira cómo como"
"Juan Lema tiene por broma
(broma que a mí me da grima)
lamer cuantas viandas toma;
y a veces, sobre una loma
lame Lema lomo y lima"
de mi casa se ha propuesto
Pablo Mira vender lomo
y en su mismo puesto puesto
mira Mira cómo como"
"Juan Lema tiene por broma
(broma que a mí me da grima)
lamer cuantas viandas toma;
y a veces, sobre una loma
lame Lema lomo y lima"
Terminemos con un estupendo soneto
La decepción tras el crimen
"Al saber que mi esposa le quería,
en su busca, celoso, fui derecho.
Yo mismo le saqué del tosco lecho
en que estuvo tumbado todo el día
Yo le conduje a la morada mía,
y a pesar de ser chato y contrahecho,
al verle mi mujer, lanzó del pecho
un ¡ay! de admiración y de alegría.
No sabe nadie lo pesado que era;
engañóme su traza como a un chino;
más cogiendo un cuchillo de primera,
en su carne le hundí con tanto tino,
que del golpe le eché las tripas fuera.
¡Lástima de melón! ¡Salió pepino!"
"Al saber que mi esposa le quería,
en su busca, celoso, fui derecho.
Yo mismo le saqué del tosco lecho
en que estuvo tumbado todo el día
Yo le conduje a la morada mía,
y a pesar de ser chato y contrahecho,
al verle mi mujer, lanzó del pecho
un ¡ay! de admiración y de alegría.
No sabe nadie lo pesado que era;
engañóme su traza como a un chino;
más cogiendo un cuchillo de primera,
en su carne le hundí con tanto tino,
que del golpe le eché las tripas fuera.
¡Lástima de melón! ¡Salió pepino!"

